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Análisis: Nuestro futuro

¿Oportunidad en Tucson? No tanto

Parte uno de una serie de cinco partes

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Paul Ingram/TucsonSentinel.com

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Traducido por Bennito L. Kelty/TucsonSentinel.com

Los niños que crecen en Tucson tienen menos oportunidades en la edad adulta, o están menos preparados para aprovechar la oportunidad, que los niños que crecen en otros lugares.

Peor aún, ese hecho sorprendente proviene de un análisis realizado incluso antes de que ocurriera la pandemia de COVID-19, lo que intensifica aún más las diferencias entre los que tienen y los que no tienen en todo el país.

Incluso antes del coronavirus, Tucson proveyó menos oportunidades a nuestros jóvenes que la mediana nacional o las 11 ciudades con las que los investigadores de la UA compararon a Tucson.

Incluso antes del coronavirus, Tucson tenía una economía que recompensa a los jóvenes que crecen en las partes del norte de la ciudad más que a los que crecen en las partes del sur, recompensa a los hombres más que a las mujeres, y recompensa a los blancos y asiáticos más que a los negros, hispanos y nativos americanos.

Incluso antes del coronavirus, los niveles de pobreza de Tucson eran incluso más altos que el promedio de Arizona y la nación. Y la pobreza victimiza no solo a quienes la padecen, sino a toda la comunidad. Cuesta a nuestra economía local aproximadamente $2.2 mil millones por año.

In English: Opportunity in Tucson? Not so much

Si bien la pandemia de COVID-19 indudablemente ha empeorado estos problemas, considerando lo ahora, ya que Arizona está pensando en cómo podríamos recuperarnos, les dará a los Tucsonenses la oportunidad de salir de esta crisis en los niveles anteriores al coronavirus, o incluso mejor, de crear una nueva economía local que sea más fuerte y que comparta sus beneficios de manera más amplia y justa.

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La investigación muestra que cuando los niños y niñas que crecen en Tucson alcanzan la edad adulta y forman sus propios hogares, pagan un precio sustancial en ingresos de por vida debido a su niñez en Tucson. Eso es cierto independientemente de los ingresos de sus padres, y es cierto si los niños y niñas se quedan aquí para trabajar y vivir como adultos o no.

Los niños que crecen en Tucson tienden a tener ingresos en la edad adulta de varios miles de dólares menos anuales que el promedio de niños y niñas que crecen en la mediana en los Estados Unidos.

Y tienden a tener ingresos familiares anuales de $2,000 al $3,000 menos en la edad adulta que los niños que crecen en las otras 11 ciudades utilizadas para comparación por los investigadores del Centro de Investigación Económica y Comercial de la UA. (Figura 1-2) Multiplique este déficit anual promedio por una vida laboral de 40 años y verá un déficit de por vida de $80,000 a $120,000.

Este contraste de ingresos refleja una inquietante tendencia nacional. Aunque prácticamente todos los estadounidenses dirán que creen que todos deberían tener las mismas oportunidades para tener éxito, las oportunidades están disminuyendo en los Estados Unidos y en Arizona.

De hecho, una medida clave de oportunidad, la capacidad de ser socialmente móvil y tener una vida más segura financieramente que la de sus padres, ha tenido una tendencia a la baja en América durante décadas.

El noventa por ciento de los niños nacidos en las décadas de 1940 y 1950 obtuvieron ingresos más altos como adultos que sus padres, después de ajustar la inflación, según una investigación del economista de Harvard Raj Chetty y sus colegas. Pero para los niños nacidos en la década de 1980, solo el 50 por ciento gana más que sus padres.

Utilizando la movilidad ascendente como un indicador de la oportunidad, los investigadores recopilaron información sobre 20 millones de niños nacidos entre 1978 y 1983 y les siguieron hasta la edad adulta. Es significativo que más de 25,000 de estos niños crecieron en Tucson.

Después de haber recopilado esta información, los investigadores la publicaron, junto con muchas otras piezas de información demográfica y financiera, en un sitio web, opportunityatlas.org. Esta investigación proporciona la base para esta serie de columnas.

Si bien las estimaciones basadas en los resultados de los niños nacidos entre 1978 y 1983 pueden no parecer relevantes, los investigadores de Opportunity Insight de Harvard dicen que han encontrado que los datos de resultados históricos son más útiles que los datos más recientes sobre pobreza o puntajes de pruebas.

Una posible razón del bajo desempeño de Tucson es la proporción excepcionalmente alta de hogares monoparentales de la ciudad. Treinta y nueve por ciento de los hogares en Tucson en los años 2012 a 2016 estaban encabezados por un padre soltero. Ese porcentaje es tan alto que Tucson se ubicó a nivel nacional en el percentil 84.

La cantidad de hogares monoparentales es preocupante porque significa que los niños de esos hogares probablemente crecerán en hogares con menos recursos y con padres que no tienen tanto tiempo o energía para gastar con ellos. De manera significativa, los investigadores del Opportunity Insight Institute de Harvard encontraron que el porcentaje de niños que viven en hogares monoparentales reduce la movilidad ascendente de ingresos más que cualquier otra variable que exploraron.

La paternidad monoparental también es preocupante debido a su efecto sobre las mujeres: más de cuatro de cada cinco padres solteros son madres, y más de un tercio a nivel nacional vive en la pobreza.

Cuando se tienen en cuenta la raza y el origen étnico, las figuras de ingresos de Tucson también son inquietantes. Los niños que crecen en Tucson ganan significativamente menos que los niños de la misma raza o etnia que crecen en las ciudades de comparación:

  • Los niños blancos que crecen en Tucson ganan $4,000 menos en ingresos familiares anuales que los niños blancos que crecen en las ciudades de comparación.
  • Los niños hispanos que crecen en Tucson ganan $3,000 menos anualmente que los niños hispanos que crecen en las ciudades de comparación.
  • Los niños negros que crecen en Tucson ganan $1,000 menos al año que los niños negros que crecen en las ciudades de comparación.
  • Los niños asiáticos que crecen en Tucson ganan $1,000 menos anualmente que los niños asiáticos que crecen en las ciudades de comparación.
  • Y los niños nativos americanos que crecen en Tucson ganan $11,000 menos al año que los niños nativos americanos que crecen en las ciudades de comparación.

El bajo nivel de oportunidades de Tucson para sus jóvenes se ha notado antes. En 2015, el New York Times publicó una base de datos anterior de los mismos investigadores que usaba "extremadamente malo" y "muy malo" para describir la movilidad de ingresos de los niños que crecen en el condado de Pima. Los niños lo hicieron especialmente mal. El condado tenía un promedio de niñas de familias pobres, pero "muy malo" para las perspectivas de las niñas de familias ricas.

El condado de Pima también fue "muy malo" para los niños que crecen en familias pobres, informó el Times. Era mejor que solo alrededor del 5 por ciento de los 2,478 condados del país.

Significativamente, la investigación actual continúa mostrando los mismos problemas. En enero, la Escuela Heller de Política y Gestión Social de la Universidad de Brandeis y divesitydatakids.org publicaron un estudio que concluía que Tucson ocupa el noveno desde abajo lugar entre las 100 áreas metropolitanas más grandes del país en cuanto a brindar oportunidades de movilidad económica para los niños que crecen aquí.

Por supuesto, el éxito financiero no es todo lo que queremos para nuestros hijos. Sin embargo, nada causa más preocupación en los padres que el temor de no poder proporcionar alimentos, hogar, educación, atención médica y otras necesidades que permitan a sus hijos vivir una vida productiva y feliz mientras están en casa y en la edad adulta. El éxito económico es la base sobre la que construimos tantos sueños y aspiraciones.

La falta de ingresos de los niños que crecen en Tucson revela que las oportunidades económicas en Tucson son más un mito que una realidad. Eso es inaceptable. Y será aún más inaceptable si, mientras luchamos por superar el coronavirus y lidiar con las consecuencias, tomamos decisiones a corto plazo que no abordan los problemas a largo plazo de nuestra ciudad.

The complete 'Tucson Opportunity' series

Part 1: Opportunity in Tucson? Not so much

Part 2: A tale of two Tucsons

Part 3: Poverty is costly, and not only for Tucson's poor

Part 4: Economic inequality limits opportunity

Part 5: Restoring opportunity: What we can do

En español

Parte 1: ¿Oportunidad en Tucson? No tanto

Parte 2: Cuento de dos Tucson

Parte 3: La pobreza es costosa y no solo para los pobres

Parte 4: La desigualdad económica limita las oportunidades

Parte 5: Restaurando oportunidad: lo que podemos hacer

Jim Kiser is a former editorial page columnist and editorial page editor for the Arizona Daily Star. He has undergraduate and graduate degrees in education from the University of Arizona and an MBA from Stanford University.

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Sobre Jim Kiser

Jim Kiser es un ex editor de la página editorial y columnista del Arizona Daily Star. Después de retirarse del Star, trabajó para el Consejo de Liderazgo del Sur de Arizona. Anteriormente, pasó tres años como vicepresidente de finanzas de Des Moines Register and Tribune Company, y tiene un MBA de la Universidad de Stanford. Aunque su nombre no está en la firma por su elección, su esposa, Shirley, ex ejecutiva de educación pública y sin fines de lucro y maestra de inglés de la escuela secundaria, es un socio pleno en el esfuerzo por llamar la atención sobre la falta de oportunidades de Tucson para los jóvenes de la ciudad.